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  • El verano de los juguetes muertos
  • Written by Toni Hill
  • Format: Trade Paperback | ISBN: 9780307949745
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 (Spanish)
El verano de los juguetes muertos

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Written by Toni HillAuthor Alerts:  Random House will alert you to new works by Toni Hill

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On Sale: December 05, 2012
Pages: 368 | ISBN: 978-0-307-83273-3
Published by : Vintage Espanol Knopf
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Synopsis|Excerpt

Synopsis

Un verano sofocante
 
Dos promesas de venganza
 
Tres muertes inexplicables
 
 
Para el visitante, Barcelona es una ciudad moderna, abierta y seductora. Pero adaptarse de verdad a sus barrios, sus costumbres y su gente le ha costado mucho al inspector argentino Héctor Salgado, quien no termina de cuajar en la policía local pese a llevar más de veinte años afincado en la capital catalana. Todo cambia un día cuando le asignan de manera extraoficial un caso delicado —el aparente suicidio de un joven de una familia de empresarios respetados que quieren entrar en política. El caso va complicándose a medida que Salgado se adentra en un mundo de privilegios, corrupción y abusos de poder. Pero Héctor tendrá que enfrentarse a otro problema aun más grave: en el peor momento y de modo inesperado, su más turbio pasado vuelve para ajustar cuentas.
 
Una fascinante y cautivadora intriga, El verano de los juguetes muertos nos muestra la Barcelona real: una ciudad donde los sueños, el trabajo, la familia, la justicia y los ideales tienen un precio muy alto… pero donde hay mucha gente dispuesta a pagarlo.

Excerpt

1.

Apagó el despertador al primer timbrazo. Las ocho de la mañana. Aunque llevaba horas despierto, una súbita pesadez se apoderó de sus miembros y tuvo que hacer un esfuerzo para levantarse de la cama e ir a la ducha. El chorro de agua fresca disipó el embotamiento y se llevó consigo una parte de los efectos del desajuste horario. Había llegado la tarde anterior, tras un interminable vuelo Buenos Aires-Barcelona que se prolongó aún más en la oficina de reclamación de equipaje del aeropuerto. La empleada, que en una vida anterior seguro que había sido una de esas sádicas institutrices británicas, consumió sus últimas dosis de paciencia mirándolo como si la maleta fuese un ente con decisión propia y hubiese optado por cambiar a ese dueño por otro menos malcarado.
 
Se secó con vigor y notó con fastidio que el sudor se le insinuaba ya en la frente: así era el verano en Barcelona. Húmedo y pegajoso como un helado deshecho. Con la toalla enrollada a la cintura, se miró al espejo. Debería afeitarse. A la mierda. Volvió a la habitación y rebuscó en el armario medio vacío un calzoncillo que ponerse. Por suerte, la ropa de la maleta extraviada era la de invierno, así que no tuvo problemas para encontrar una camisa de manga corta y un pantalón. Descalzo, se sentó en la cama. Respiró hondo. El largo viaje se cobraba su precio; tuvo la tentación de volver a acostarse, cerrar los ojos y olvidarse de la cita que tenía a las diez en punto, aunque en su interior sabía que era incapaz de hacerlo. Héctor Salgado nunca faltaba a una cita. «Ni que fuera con mi verdugo», se dijo, y esbozó una sonrisa irónica. Su mano derecha buscó el móvil en la mesita de noche. Le quedaba poca batería y recordó que el cargador estaba en la dichosa maleta. El día anterior se había sentido demasiado agotado para hablar con nadie, aunque en el fondo quizá esperaba que fueran los otros los que se acordaran de él. Buscó en la agenda el número de Ruth y permaneció unos segundos mirando la pantalla antes de presionar la tecla verde. Siempre la llamaba al móvil, seguramente en un esfuerzo por ignorar que ella tenía otro número fijo. Otra casa. Otra pareja. Su voz, algo ronca, de recién levantada, le susurró al oído:
 
—Héctor...
 
—¿Te desperté?
 
—No... Bueno, un poco. —Él oyó al fondo una risa apagada—. Pero tenía que levantarme igualmente. ¿Cuándo has llegado?
 
—Disculpa. Llegué ayer por la tarde, pero esos boludos me perdieron la valija y me tuvieron medio día en el aeropuerto. Tengo el celular a punto de apagarse. Sólo quería que supieran que llegué bien.
 
De repente se sintió absurdo. Como un crío que habla de más. —¿Qué tal el viaje?
 
—Tranquilo —mintió—. Escuchame, ¿Guillermo está dormido?
 
Ruth se rió.
 
—Siempre que vuelves de Buenos Aires te cambia el acento. Guillermo no está, ¿no te lo dije? Ha ido a pasar unos días en la playa, a casa de un amigo —respondió ella—. Pero seguro que a estas horas está durmiendo —añadió enseguida.
 
—Ya. —Una pausa; en los últimos tiempos sus conversaciones se atascaban continuamente—. ¿Y cómo anda?
 
—Él bien, pero yo te juro que si la preadolescencia dura mucho, te lo reenvío con los portes pagados. —Ruth sonreía.
 
Él recordaba la forma de su sonrisa y aquel súbito brillo en sus ojos. El tono de ella cambió—: ¿Héctor? Oye, ¿sabes algo de lo tuyo?
 
—Tengo que ver a Savall a las diez.
 
—Vale, dime algo luego.
 
Otra pausa.
 
—¿Comemos juntos? —Héctor había bajado la voz. Ella tardó un poco más de lo necesario en contestar.
 
—He quedado ya, lo siento. —Por un momento él pensó que la batería se había agotado por completo, aunque finalmente la voz prosiguió—: Pero hablamos más tarde. Podríamos tomar un café...
 
Entonces sí. Antes de que pudiera responder, el teléfono se convirtió en un trozo de metal muerto. Lo miró con odio. Luego sus ojos fueron hacia sus pies desnudos. Y, de un salto, como si la breve charla le hubiera dado el impulso necesario, se levantó y se encaminó de nuevo hacia aquel armario acusador lleno de perchas vacías.
Toni Hill

About Toni Hill

Toni Hill - El verano de los juguetes muertos
Toni Hill es licenciado en psicología, y lleva más de diez años dedicado a la traducción literaria y a la colaboración editorial en distintos ámbitos. Entre los autores traducidos por él se encuentran David Sedaris, Jonathan Safran Foer, Glenway Wescott, Rosie Alison, Peter May, Rabih Alameddine y A. L. Kennedy. El verano de los juguetes muertos es su primera novela.
Praise

Praise

“Las aventuras del detective Héctor Salgado prometen una segunda entrega”. —El Mundo
 
Un absorbente camino por varias pistas a la vez, todas interesantes”. — La Vanguardia

“Toni Hill: el retorno de la novela negra mediterránea”. —El País

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