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Oscuros

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Written by Lauren KateAuthor Alerts:  Random House will alert you to new works by Lauren Kate

eBook

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eBook

On Sale: November 21, 2012
Pages: 416 | ISBN: 978-0-307-83255-9
Published by : Vintage Espanol Knopf
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Synopsis|Excerpt

Synopsis

Predestinados a encontrarse, condenados a perderse…
 
Hay algo dolorosamente familiar en Daniel Grigori.
Misterioso y reservado, capta la atención de Luce Price desde el mismo momento que lo ve en su primer día en el internado Sword & Cross en Savannah. Eìl es lo único que la alegra en un sitio donde los móviles están prohibidos y las cámaras de seguridad te siguen a cada paso.
Sólo hay un problema: Daniel no quiere tener nada que ver con ella —y así se lo ha hecho entender. Pero Luce no lo puede dejar ir. Irremediablemente atraída, está empeñada en averiguar qué secretos guarda Daniel tan desesperadamente… aunque le cueste la vida. En el proceso, Luce descubrirá que esta historia de amor aparentemente nueva tiene un origen que, en realidad, se remonta miles de años atrás —un origen más trágico y formidable de lo que nunca podía haber imaginado.
Saga romántica llena de amantes condenados, ángeles caídos, seres inmortales y memorias perdidas, Oscuros es una emocionante historia de amor en cuyo corazón yace la pregunta ¿qué pasaría si nunca pudieras estar con tu alma gemela?

Excerpt

En el principio

Helston (Inglaterra), septiembre de 1854


Al filo de la medianoche acabó de dar forma a los ojos. Tenían una mirada felina, entre atrevida y confusa, desconcertante. Sí, aquellos eran sus ojos, coronados por una frente fina y elegante, a pocos centímetros de una cascada de cabello negro.

Era ella.

Su sola proximidad le proporcionaba una sensación extraordinaria, como el calor que desprende un tronco cuando se resquebraja en la chimenea y va reduciéndose a cenizas. Lo sabía sin tener que volverse: ella estaba allí. Escondió el retrato entre el fajo de papeles que tenía en el regazo; de ella, sin embargo, no iba a poder escondersetan fácilmente.

Miró hacia el sofá de color marfil que había al fondo del salón, donde apenas unas horas antes ella, con un vestido de seda rosa y algo rezagada de los demás invitados, se había levantado súbitamente para aplaudir a la hija mayor del anfitrión, que acababa de interpretar una pieza al clavicordio de forma magistral. Miró hacia el otro lado de la estancia, al mismo lugar donde el día anterior se le había acercado sigilosamente con un ramo de peonías salvajes en las manos. Ella aún creía que la atracción que sentía por él era inocente, que el hecho de que se encontraran tan a menudo bajo la pérgola era solo… una feliz coincidencia. ¡Había sido tan ingenua! Pese a ello, él nunca la sacaría de su error: solo él debía cargar con el peso del secreto.

Se levantó, dejó los bocetos en la silla de cuero y se dio media vuelta. Y allí estaba ella, apoyada contra la cortina de terciopelo escarlata con un sencillo vestido blanco. El pelo se le había destrenzado, y su mirada era la misma que él había esbozado tantas veces, pero sus mejillas parecían arder. ¿Estaba enfadada? ¿Avergonzada? Ansiaba saberlo, pero no podía preguntárselo.

—¿Qué haces aquí?

Captó la aspereza involuntaria en su propia voz y lamentó que ella nunca fuera a comprender a qué se debía.

—No… no podía dormir —balbució ella, mientras se dirigía hacia la chimenea y la silla—. He visto que había luz en tu habitación y luego… —vaciló antes de acabar la frase y bajó la mirada hacia sus manos—tu baúl en la puerta. ¿Te vas a alguna parte?

—Iba a decírtelo… —Se interrumpió.

No debía mentir. Nunca había pretendido que ella conociera sus planes. Decírselo solo empeoraría las cosas, y ya había dejado que llegaran demasiado lejos con la esperanza de que en esta ocasión fuera diferente.

Ella se le acercó un poco más y reparó en el cuaderno de bocetos.

—¿Estabas dibujándome?

El tono sorprendido de la pregunta le recordó que vivían en mundos separados por un abismo. Pese a todo el tiempo que habían pasado juntos en las últimas semanas, ella aún no había llegado a vislumbrar por qué, en verdad, se atraían el uno al otro.

Aquello era, cuando menos, lo mejor que podía hacer. Durante los últimos días, desde que decidió marcharse, había intentado distanciarse de ella, pero el esfuerzo le cansaba tanto que, cuando se encontraba a solas, tenía que rendirse al deseo reprimido de dibujarla. Había llenado las páginas del cuaderno con esbozos de su cuello arqueado, su clavícula de mármol, el abismo negro de su cabello.

Se volvió para mirar de nuevo el retrato, no porque le avergonzara que lo hubiera sorprendido dibujándola, sino por un motivo peor. Sintió que un escalofrío le recorría todo el cuerpo al advertir que lo que ella había descubierto —lo que él realmente sentía—acabaría con ella. Tendría que haber sido más cuidadoso: siempre empezaba así.

—Leche templada con una cucharadita de melaza —murmuró, todavía de espaldas a ella. Luego añadió con un deje de tristeza—: Te ayudará a dormir.

—¿Cómo lo sabes? Vaya, es justo lo que mi madre acostumbraba…

—Lo sé —dijo, dándose la vuelta para mirarla.

Su asombro no le extrañó, pero no podía explicarle cómo lo sabía, ni confesarle cuántas veces él mismo le había dado aquel brebaje, cuando las sombras se acercaban a ellos, y cómo luego la había abrazado hasta sentir que se dormía en sus brazos.

Cuando su mano le tocó el hombro, tuvo la impresión de que le quemaba a través de la camisa y se quedó boquiabierto. Nunca antes se habían tocado en esta vida, y el primer contacto siempre lo dejaba sin aliento.

—Contéstame —susurró ella—. ¿Vas a marcharte?

—Sí.

—Entonces, llévame contigo —le espetó.

Justo en ese instante ella se dio cuenta de que contenía la respiración y se arrepentía de lo que acababa de decir. Notó cómo la progresión de sus emociones se manifestaba en la arruga que se le formaba entre los ojos: iba a sentirse impulsiva, desconcertada y luego avergonzada de su propio atrevimiento. Siempre hacía lo mismo, y demasiadas veces él había cometido el error de consolarla.

—No —musitó, porque recordaba… Siempre recordaba…—. Mi barco zarpa mañana. Si de verdad te importo, no digas ni una sola palabra más.

—Que si me importas… —repitió ella como para sí—. Yo te…

—No lo digas.

—Tengo que hacerlo. Te… te quiero, de eso no tengo la menor duda, y si te vas…

—Si me voy, tu vida estará a salvo.

Lo dijo poco a poco, intentando llegar a algún rincón de ella capaz de recordar algo. ¿O acaso no guardaba ninguno de esos recuerdos, acaso estos permanecían enterrados en alguna parte?

—Hay cosas más importantes que el amor. No lo entenderías, pero tienes que confiar en mí.

Su mirada se clavó en la de él. Retrocedió un paso y se cruzó de brazos. Aquello también era culpa de él: siempre que le hablaba con condescendencia, provocaba que emergiera su lado más rebelde.

—¿Me estás diciendo que hay cosas más importantes que esto? —le preguntó con tono desafiante, al tiempo que le cogía las manos y se las llevaba al corazón.

¡Oh, cómo deseaba ser ella y no saber qué era lo que venía a continuación! O, al menos, ser más fuerte de lo que era y no dejarla avanzar un paso más. Si no la detenía, ella nunca aprendería y el pasado volvería a repetirse, torturándoles una y otra vez.

Aquel conocido calor de la piel bajo sus manos le hizo inclinar la cabeza hacia atrás y gemir: intentaba obviar cuán cerca estaba de ella, cuán irresistible era la sensación que le producía el roce de sus labios, cuán doloroso le resultaba que todo aquello tuviera que acabar… Pero ella le acariciaba los dedos con tal suavidad… Incluso podía percibir los latidos su corazón a través del fino vestido de algodón.

Sí, ella tenía razón: no había nada más importante que aquello. Nunca lo había habido. Estaba a punto de darse por vencido y abrazarla cuando, de repente, notó que ella lo miraba como si estuviera viendo un fantasma.

Lo apartó de sí y se llevó una mano a la frente.

—Qué sensación más extraña… —suspiró.

Oh, no… ¿Era ya demasiado tarde?

Sus ojos se entornaron hasta adoptar la forma de los que él había dibujado. Entonces se le acercó de nuevo con las manos sobre el pecho y los labios separados, expectante.

—Creerás que estoy loca, pero juraría que esto ya lo he vivido antes…

Sí, realmente era demasiado tarde. Alzó la vista, temblando, y empezó a percibir cómo la oscuridad descendía. Aprovechó la última oportunidad para abrazarla, para estrecharla entre sus brazos con fuerza, como había deseado hacer desde hacía semanas.

En el instante en que sus labios se fundieron, ya no hubo nada que hacer: ya no podían resistirse. El sabor a madreselva de su boca provocó en él una sensación de mareo. Cuanto más la estrechaba contra sí, más se le revolvía el estómago por la emoción y la agonía del momento. Sus lenguas se tocaron y el fuego estalló entre ambos, refulgiendo con cada caricia, con cada nuevo descubrimiento… aunque, en realidad, nada de todo aquello fuera nuevo.

La habitación tembló, y alrededor de ambos empezó a formarse un aura.

Ella no advirtió nada, no se dio cuenta de nada, nada existía más allá del beso.

Solo él sabía lo que iba a ocurrir, qué oscuras compañías estaban a punto de interrumpir su velada. Aunque una vez más fuera incapaz de alterar el curso de sus vidas, sabía lo que iba a ocurrir.

Las sombras empezaron a arremolinarse sobre sus cabezas, tan cerca que él podría haberlas tocado, tan cerca que se preguntó si alcanzaría a oír lo que susurraban. Observó cómo la nube pasaba frente a la cara de ella: por un instante, en sus ojos vio un destello de reconocimiento.

Después, ya no hubo nada: nada en absoluto.
Lauren Kate

About Lauren Kate

Lauren Kate - Oscuros

Photo © Andre Vippolis

People ask me: Why angels? Why paranormal? Why teens?
 
In the beginning, I’m not sure I knew I was starting down any of those twisted paths—paths that now seem so familiar to me that they are downright comforting. In the beginning, I was just writing about love.
 
Before Fallen, I’d written love stories and more love stories. I’d fallen in love with love stories—but they were also beginning to feel just a little bit too insular, too small. Maybe I was inspired by the lovers in my stories, but what was I saying about the world beyond them? Why should the love between two people matter to anyone else? In essence: How could love have larger implications?
 
That’s when I read the line in Genesis about angels looking down from Heaven, finding mortal women beautiful, and ultimately falling for them—in two senses of the word, because (the story goes) the angels sacrificed their place in Heaven for that love.
 
Now that was a BIG love story. A big, complicated, fraught, and, most likely, doomed love story, which, I may have forgotten to add, is my favorite sort.
 
It started with Luce’s character: What kind of girl would attract such heavenly attention? What wonderful secret did she hold inside? Once I knew that, I found Daniel, and the rest of the story unfurled from there, much like the way my angels’ wings unfurl from their shoulders: in a great momentum-filled whoosh.
 
Luce and Daniel’s love story led me deep into the world of angelology. It found me sitting in the office of a divinity scholar scribbling down which trilogy on the devil I needed to read next. It got me thinking about how very subjective the words “good” and “evil,” “right” and “wrong” are and what that says about the way we see our world today. It led me into a dark place where I battled and struggled with my characters, wanting them to be things that, at the beginning of their story, they simply could not be. It blew up into four books and a saga I never could have anticipated about trust and betrayal, doubt and rejuvenation, ecstasy and loss.
 
In the end, at its core, the story all comes back to love.
 
And now, you may be wondering: Why love?
 
What else is there?

Lauren Kate

Lauren Kate Events>

Lauren Kate - Oscuros

Photo © Andre Vippolis

11/1/2014 MYSTERIOUS GALAXY
7051 CLAIREMONT MESA BLVD
SAN DIEGO, CA 92111-1040
12:30 PM
Confirmed
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11/2/2014 TATTERED COVER BOOKSTORE
9315 DORCHESTER ST
HIGHLANDS RANCH, CO 80129-2521
2:00 PM
Confirmed
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11/3/2014 OLD TOWN LIBRARY
201 PETERSON STREET
FORT COLLINS, CO 80524
6:00 PM
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11/4/2014 BOOKS-A-MILLION #174
31150 SOUTHIELD ROAD
BEVERLY HILLS, MI 48026
7:00 PM
Confirmed
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11/5/2014 SCHULER BOOKS INC
1982 W GRAND RIVER AVE
OKEMOS, MI 48864-1736
7:00 PM
Confirmed
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11/7/2014 BARNES & NOBLE #2647
760 SE MAYNARD RD
CARY, NC 27511-5720
7:00 PM
Confirmed
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11/8/2014 FLYLEAF BOOKS
752 MARTIN LUTHER KING JR BLVD
CHAPEL HILL, NC 27514-5700
2:00 PM
Confirmed
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11/10/2014 THE KING'S ENGLISH
1511 S 1500 E
SALT LAKE CITY, UT 84105-2896
7:00 PM
Confirmed
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11/11/2014 BARNES & NOBLE #2626
330 E 1300 S
OREM, UT 84058-7602
7:00 PM
Confirmed
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11/15/2014 NEW ORLEANS BOOK FESTIVAL
NEW ORLEANS CITY PARK
NEW ORLEANS, LA 70124

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